Spanish | May 14, 2026
Tengo 30 años
Written in 2026
1Tengo 30 años y si lo estás leyendo será porque este ensayo salió más interesante de lo que esperaba al inicio. Hace seis años cuando me mudé a Madrid encontré una peluquería bien barata por la zona de la Plaza Mayor. Me vino bien porque además de tacaño, en aquel momento era un estudiante con poco dinero. Allí conocí a una peluquera llamada Ester que tenía el pelo rosado y piercing en toda la cara. Con el tiempo hemos cogido confianza y yo siempre bromeaba de que no me quedaba mucho tiempo con mi cabello, aunque en aquel momento tenía todavía una cantidad respetuosa de pelo. También me quejaba de que solo se me crecía en los lados y no en el centro y Ester me dijo que es simplemente la forma de mi cabeza que tiene los lados un poco más redondos.
Para bromear le dije que eso se debía a que estudiaba demasiado y mi cerebro necesitaba más espacio para almacenar nueva información.
Ya cerraron aquella peluquería y de Ester no sé nada, pero ahora pago mucho más y no me gusta mi peluquero que habla con su mujer por teléfono mientras me corta el pelo. Cuando le decía a Ester que tenía miedo de quedarme calvo a los 30, me intentó consolar, diciendo que Zidane y Guardiola eran hombres bastante atractivos para su gusto, pero con el peluquero actual no tengo ganas de bromear y ahora que casi no me quedan pelos en la cabeza, este tema ya no me hace mucha gracia.
Cuando me imaginaba con 30 años pensaba que iba a tener ya la vida solucionada. No me metía en analizar qué es una vida solucionada, pero me imaginaba con muchas más respuestas que preguntas. Me imaginaba con una familia y un trabajo serio. También me imaginaba calvo y eso es probablemente la única cosa que acerté, aunque ahora que ha llegado el momento de raparme me doy cuenta que no estoy listo para eso y busco cualquier forma para posponer lo inevitable.
Para mí es duro quedarme calvo. Me cambia totalmente el aspecto físico al que me había acostumbrado toda la vida y no puedo hacer casi nada al respecto, es frustrante. Dentro de los problemas que la vida puede dar, la caída del pelo es una de las cosas más superficiales e insignificantes porque no supone ningún peligro, pero quizás justo por eso es tan doloroso porque de una forma arbitraria una gran parte de la población masculina se queda sin cabello mientras el resto siguen con cabello de adolescentes.
Pero no quería hablar de cabezas peladas, esa no era la idea de este ensayo, sino más bien una introducción a mi vida con 30 años que es muy diferente de lo que esperaba. Paso mucho tiempo solo en casa o fuera de casa. Mucho más que antes y sin embargo ya no lo interpreto como algo negativo sino más como algo natural porque disfruto ese tiempo a solas y me ayuda para recargarme. Me di cuenta que antes me rodeaba con gente todo el tiempo porque tenía miedo de estar solo y no porque realmente quería estar acompañado y ahora que me he liberado de ese peso de buscar compañía todo el tiempo, me doy cuenta mi miedo como muchos otros miedos puede mantenerse solo mientras no le mire en los ojos, porque en el momento en el que se le mira en los ojos se desvanece.
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