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Spanish | May 14, 2026

Sobre dios

Written in 2026

En el año 2022 cuando estaba caminando entre colinas y bosques en mi camino a Santiago de Compostela me encontré con una chica baja de pelo castaño que no parecía muy acostumbrada a caminar largas distancias. Me contó que su novio caminaba un poco más por delante porque es muy alto y ella no puede competir con sus largos pasos así que se separan y se unen cada cuantos kilómetros. También me contó que tenían prisa porque querían llegar a Santiago para la misa de peregrinos que según ella se celebraba en una hora concreta. Era muy católica y cuando empezamos a hablar de la religión me dijo <<la vida de una persona no creyente es mucho más fácil porque no tenéis reglas y restricciones. Yo en cambio tengo muchas prohibiciones y es muy difícil resistir las tentaciones que me lleva la vida>>.

Yo por supuesto inmediatamente empecé a pensar de las relaciones sexuales y me preguntaba si ella se acuesta con su novio, pero a pesar de mi naturaleza curiosa y descarada no se lo pregunté, pero si le conteste un poco indignado <<¿pero qué dices? Tú al menos eres parte de algo, de una comunidad que comparte valores y tu vida tiene estructura y sentido. Yo tengo que elegir mis propias reglas y de la búsqueda de sentido ni voy a hablar>>. Se quedó en silencio durante un rato, parece que nunca se ha planteado esa idea que la vida de una persona laica a veces siente como flotar en el espacio intentando desesperadamente encontrar una barandilla para tener algo de estabilidad.

Sinceramente le tengo envidia a aquella chica, pero me da la sensación que yo jamás podría ser religioso después de acostumbrarme a mi estilo de vida. Una familia de italianos se sentó pegada a mí y noto que mi capacidad de pensar y escribir está bloqueada y en cada silencio de repente vuelve, pero sus silencios no abundan y así me encuentro escribiendo sobre ellos en lugar de seguir con el tema del ensayo. Me he puesto música en los cascos como un caballero valiente que pone su armadura y lleva su espada en forma de Astor Piazzolla en los oídos para luchar contra un tanque en una guerra pérdida de antemano.

Se anuncia la puerta de embarque y de repente todos se van y así me quedo con una armadura impermeable y una espalda bien afilada en el medio del desierto sin ningún enemigo que me impida escribir, pero al mismo tiempo me doy cuenta que yo también tengo que coger el vuelo, quizás dios prefiere que elija otro momento para analizarlo en la mesa de cirugía que no descansa nunca en mi cabeza.

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