Spanish | May 13, 2026
Acorde F
Written in 2024
Quiero intentar usar situaciones de mi vida para mostrar ciertas reflexiones sobre la vida, y ahora hace unos minutos cuando estaba tocando la guitarra, me ha venido a la cabeza una idea de este tipo. Yo empecé a tocar la guitarra hace unos meses, y para decir la verdad, tampoco lo practiqué mucho durante estos meses, pero sin embargo he notado alguna mejora que me sorprendo y me inspira. Los que tocan la guitarra conocen la dificultad que conlleva el acorde Fa para los principiantes.
Cuando se intenta hacerlo en la primera vez, da la sensación de casi romper la muñeca, estirar los dedos al máximo, utilizando el dedo índice como un palo que bloquea todo el cuello de la guitarra, y si eso no es suficiente, el mismo hecho de apretar las cuerdas empieza a cavar canales dentro de la yema de los dedos.
Sin embargo, con el tiempo, con paciencia y no demasiado esfuerzo he notado que mi mano ya no sufre tanto al hacer el acorde Fa e incluso suena mucho mejor que antes. ¿Cómo pasa eso? Obviamente pensaréis que así funciona con todo lo que practicamos en la vida y es verdad, pero este caso me ha mostrado que no necesitaba mucha practica para llegar a este resultado que al principio me parecía imposible. Es decir, la primera vez que vi el acorde F pensé que era una broma y solamente el hecho de ver a otras personas tocarlo me hizo creer que es posible hacerlo.
Lo que intento decir es que el mismo hecho de ver gente en el otro lado del río, me hizo creer que, si seguiré buscando, encontraré yo también el puente que lleva hacia el otro lado.
Además, no es que haya visto una persona en el otro lado del río, sino millones de personas, incluyendo unos amigos míos, y eso me ayudó a entender que tampoco hay que ser un genio extraordinario para llegar a la otra orilla. Eliud Kipchoge, por ejemplo, el mejor maratoneta de la historia, decidió intentar bajar de las dos horas en una maratón. Algo que nadie ha conseguido hacer antes que él. ¿Cómo decide alguien intentar hacer algo que nunca se hizo antes y por qué cree que es posible? Por supuesto, el ser humano y la humanidad tiene algunos límites y hay cosas que por mucho que queramos, jamás podremos hacer, pero ¿hasta dónde podemos estirar nuestras capacidades?
Esa quizás es una de las preguntas más importantes que uno puede hacerse, entonces lo voy a explicar mejor.
Nacemos con cierto potencial que nos proporciona la capacidad de hacer ciertas cosas, como por ejemplo correr, y mientras unos tienen el potencial de correr una maratón en dos horas, la mayoría de los humanos jamás podrán llegar a este resultado por mucho que intenten. Entonces Kipchoge tuvo suerte porque encontró un terreno en el que podía explotar su potencial al máximo y, además, ser el mejor del mundo. ¿Pero que pasa con el resto de la humanidad y nuestro potencial?
Cabe pensar que cada uno de nosotros es el mejor del mundo en algo (aunque no haya hecho el cálculo matemático), pero mientras el fútbol y correr son cosas que cada uno intenta hacer en su vida, ¿cuántos de nosotros hemos intentado tocar un violoncelo en nuestra vida?
Pues hay cosas más específicas aún que el violoncelo y en eso incluyo también las combinaciones entre varias habilidades como por ejemplo el decatlón que consiste en competir en diez pruebas diferentes. ¿Cuál es la conclusión? Si nos sentimos frustrados de que no valemos nada y no somos buenos en nada, será porque todavía no hemos encontrado nuestros puntos fuertes, pero tenemos que creer en que existan. Somos únicos, no hay nadie como nosotros, por lo tanto, sabemos hacer algunas cosas de una manera especial, única que nos pertenece solo a nosotros. Coged una guitarra e intentad hacer un acorde F, quizás os inspire a probar otras cosas imposibles que vuestro cuerpo es capaz de hacer.
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